Ciudades

Tallin, una joya del báltico

Es una de las muchas ciudades de cuento que tiene Europa y por suerte, por el momento, no está tan masificada como otras. Quizás se deba a que a muchos aún nos falta descubrir las joyas que guarda los países de la antigua Unión Soviética y ésta es sin duda una de las ventajas con la que te encuentras al llegar. Panoramica de Tallin, Estonia Aunque Tallin tiene mucho atractivos, uno de los mayores son sus murallas medievales, del siglo XIV, que llaman la atención desde bien lejos, incluso antes de entrar en la ciudad. Estos muros de piedra cuentan además con numerosas torres, que ayudaban a la defensa de la ciudad en épocas de guerra y que hoy en día se pueden visitar, aunque sólo alguna de ellas. Galería de las murallas, Tallin Torres, Tallin Torre Margarita, Tallin Puerta antigua, Tallin Interior de las murallas, Tallin Otro de los imprescindibles cuando visitas Tallin es la plaza del ayuntamiento, lugar de reunión, de terrazas y de paso, donde antaño se celebraba el mercado de la ciudad. También éste fue el lugar elegido para la última ejecución del país, provocada por una tortilla mal hecha.  Sus casas de colores san luz a un espacio abierto, lleno de visa. Plaza del Ayuntamiento, Tallin En el centro de la plaza se encuentra una piedra con la rosa de los vientos. Desde este punto y si eres un poco alto o puedes elevarte de algún modo, puedes disfrutar de la vista de las cinco torres de la ciudad vieja de Tallin. Y no podíamos obviar en una visita a Tallin sus iglesias de todo tipo y condición, iglesias, algunas sencillas y otras llenas de brillos y ostentación. Iglesia ortodoxa Alexander Nevsky, Tallin Iglesia de Santa María la Virgen, Tallin Tallin es un tesoro, que aunque no está escondido todo deberíamos descubrir en algún momento. Os invito a que lo hagáis.

Ciudades

El Nueva York medieval

San Gimignanao

Kilómetros antes de llegar ya observas la grandeza de esta ciudad que se podría decir que es origen de algunas metrópolis actuales. San Gimignano es la ciudad medieval de los rascacielos, como Nueva York lo es ahora, y es que en la época feudal en esta villa las familias más ricas del lugar se peleaban por construir la torre más alta del entorno, sin importarles saltarse la ley que impedía superar cierta altura.

San Gimignano Torre San Gimignano Torre San Gimignano

Aunque lamentablemente hoy en día sólo se puede disfrutar de 14 de ellas, San Gimignano llegó a contar con más de 70 que se podían ver a kilómetros de distancia. Torres sin ventanales que únicamente servían para hacer ostentación del dinero que cada una de las familias poseía.

Torres San Gimignano Torres San Gimignano

Pero no os penséis que las torres no son los únicos reclamos de la ciudad, sus casas, calles y plazas son joyas con siglos de historia. Pasear por San Gimignano es uno deleite para los sentidos y si consigues escaparte del bullicio de los turistas, que llenan la ciudad durante todo el año, podrás incluso imaginarte que estás en pleno siglo XII, el de mayor esplendor de la ciudad.

San Gimignano San Gimignano

Pero como todo llega a su fin, una vez de vuelta al siglo XXI y antes de abandonar San Gimignano hay que probar uno de los mejores helados del mundo. Italia es cuna de los helados y en Dondoli se pueden comer los mejores de todo el país, no en vano ha ganado varios años el premio al mejor helado del mundo. Y no hay más que ver las colas que se forman para comprobar que el jurado que lo eligió no se equivocaba.

Heladería Dondoli, San Gimignano

Por último, no quiero dejar este post sin animaros a que si alguna vez os acercáis hasta esta preciosa ciudad aprovechéis unos minutos para acercaros hasta Monterrigioni, otra villa medieval que conserva la esencia de esa época y es que se conserva prácticamente igual que hace siglos. Son únicamente 3 calles las que forman el casco antiguo de este pequeño pueblo, que es además  un reclamo para los seguidores de Assassins Creed, ya que aparece en varios de los juegos.

Monterrigioni

Rincones especiales

Caminito, un lugar lleno color y música

Fue uno de mis primeros viajes tras terminar los estudios. Un destino que tenía muchas ganas de conocer. Buenos Aires y Argentina en su conjunto, cuenta con muchos rincones que merecen la pena visitar y uno de ellos, sin duda, está en el barrio de Boca, la calle Caminito, uno de los lugares más coloridos del mundo.

Calle Caminito Detalle calle Caminito

Caminito huele a Argentina, a fútbol, a Maradona, a tango, a dulce del leche… Pasear por las dos calles  que forman este pequeño rincón es una experiencia que merece la pena, yo además tuve la suerte de caminar a lavez que oía el tango que tiene el nombre de esta calle, y es que coincidió que ese día estaban grabando un videoclip de este tema, una linda casualidad.

Calle Caminito

Calle Caminito

Y aunque las inclemencias del tiempo han eliminado algo de su brillo, y han vuelto algo mate sus verdes, azules, rojos o amarillos, Caminito sigue atrayendo y enamorando a muchos turistas y es sin duda una de las visitas obligadas cuando llegas a Buenos Aires.

Detalle Calle Caminito

Calle Caminito

Ciudades

Venecia, la ciudad de los canales

El gran canal, Venecia

Venecia es uno de esos destinos que uno tiene que visitar alguna vez en la vida. Una ciudad que no ha perdido su encanto y en la que al pasear por sus estrechas calles puedes imaginarte lo que sintieron artistas como los pintores Tintoretto y Canaletto, o los músicos Albinoni y Vivaldi e incluso como seducía a sus conquistas el gran Giacomo Casanova.

Puente VeneciaGóndolas

La ciudad de los canales es como una obra de arte al aire libre, aunque sus grandes atractivos son los canales, la Plaza San Marcos y el puente Rialto, cada rincón de la ciudad merece ser observado detenidamente. En los lugares más escondidos puedes encontrarte un palazzo, que aunque con algo menos de pintura, sigue manteniendo el encanto de su época dorada. Cada pequeña iglesia, cada puente, cada canal… cada lugar te hace enamorarte más de ella.

Plaza San Marcos, Venecia

Plaza San Marcos, VeneciaPlaza San Marcos, Venecia

Y aunque parezca una ciudad pequeña y fácil de visitar, Venecia guarda grandes tesoros más allá de sus 118 islas y 455 puentes, como son las islas de Murano y Burano. Yo  Lamentablemente y aunque ya he visitado la ciudad en dos ocasiones  no he tenido aún la oportunidad de conocer estas otras islas, pero estoy segura que en breve volveré a pasear por sus canales.

Puente Rialto, VeneciaGran Canal, Venecia

Rincones especiales

Paraíso de piedra

Hoy quiero hablaros de uno de mis paraísos en Paris. Se trata de un rincón en uno de los museo (por no decir el museo) más importantes del mundo. Desde muy pequeña me ha gustado la historia clásica, en especial la época griega y entre todo el arte que se conserva de entonces tengo debilidad por una escultura, “La victoria de Samotracia”.

Cada vez que he ido a París, el Louvre ha sido visita obligada y la primera parada, sin duda, la escalinata en la que se encuentra la figura alada. Lo cierto es que es complicado explicar porque me gusta una escultura a la que le falta la cabeza y los brazos, quizás sea eso, su imperfección, o quizás sus proporciones perfectas, el realismo de la vestimenta pegadas al cuerpo o la sensación de libertad que da.  Lo cierto es que no soy ni la primera ni la última persona que se queda con la boca abierta cuando la ve a lo lejos, en  una de las principales escalinatas del Louvre, subida en una piedra, que podría se la proa de un barco.

Esta es, sin duda, mi parada principal en el Louvre, aunque no la única, ya que también me gusta visitar otras obras de arte que guarda el museo, un pequeño paseo para ver más arte clásico como La venus de Milo o contemplar dos de los cuadros más importante: La Libertad guiando al pueblo (Delacroix) y, como no, La Mona Lisa.

Estas son solo algunas de las joyas que guarda el Louvre, estoy segura que cada uno podríais tener vuestro propio paraíso dentro de sus paredes.

Ciudades

Arezzo, la ciudad bella

Mis últimas vacaciones me han llevado de nuevo a Italia, un país hermoso, que cuenta con muchos lugares hermosos, que bien merecen una visita o un comentario. Poco a poco os iré hablando de todos ello y para empezar por uno  me he decantado por una ciudad no muy grande, donde se gravó parte de una de las más bellas películas italianas de los últimos tiempos, La vida es bella.

La ciudad, Arezzo, a pesar de tener una población considerada (cerca de 100.000 habitantes) no es excesivamente grande y su centro guarda el encanto de los pueblos toscanos, con edificios de la Edad Media, en piedra, un Duomo (catedral) sencillo en su exterior con hermosos frescos en el interios.

Pero si tuviera que destacar algo de Arrezo, no serían sus iglesias y palacios. Lo que más me atrajo, lo que me enamoró de esta ciudad, fue su Plaza Grande, que aparece en la película de Roberto Begnini, donde sus edificios, muchos de ellos centenarios, recuerdan el pasado de la ciudad con escudos colgados en sus ventanas y pequeñas casas torre.

La Plaza Grande, donde también se encuentra también el Ayuntamiento y una iglesia, es el corazón de la ciudad, el núcleo social de Arezzo y una de las grandes atracciones para los turistas. Una Piazza en cuesta, donde se celebran la gran fiesta Toscana, El Palio (carrera de caballos).

Estos son sólo algunos de los encantos de una ciudad con siglos de historia.

Pueblos

Etxalar, un pueblo entre montañas

Después de un periodo de desconexión vuelvo a hablaros de mis paraísos. Hoy lo hago de uno del que hacía tiempo que quería hablaros, uno de los pueblos más bellos del norte de Navarra, un pequeño paraíso donde respirar aire puro, disfrutar de la naturaleza y conocer la arquitectura de la zona.

Al inicio de los Pirineos y haciendo frontera con Francia, Etxalar es un pequeña villa con muchos atractivos y un buen destino turístico, ya que cuenta con el mayor número de casas rurales de toda Navarra.

Una vez que llegas, quizás lo que más llama la atención de Etxalar es su iglesia de piedra rojiza, Nuestra Señora de la Asunción, o mejor dicho su entrada un antiguo cementerio con varias estelas que recuerdan a vecinos del pueblo que allí fueron enterrados. Una joya.

Pero además Etxalar tiene otros muchos encantos: la plaza con su frontón, la casa torre, el Molino del medio, que funcionaba hasta hace unos años, la presa que era la que proporcionaba el agua al molino o Infernuko Errota (la regata del infierno), otro pequeño molino apartado del pueblo, al que se llega por un tranquilo sendero.

Y no me quiero olvidar de uno de sus mayores atractivos, Palomeras, cita obligada en octubre para los aficionados a la caza. Etxalar ha conservado la forma en que cazaban sus antepasados, que hoy en día que no se puede observar en otro lugar y que hace que el lugar sea aún más  más especial.

Por si fuera poco Etxaler es también un lugar de leyenda y es que según cuentan la Carmen de Merimée, de la que más tarde Bizet hizo un obra, era de Etxalar, o al menos eso es lo que ella decía.

Ciudades

Vacaciones con glamour

Después de unos días de descanso hoy os propongo un poco de glamour para estos los calurosos días de agosto, os invito a pasear por una de las grandes ciudades de la costa azul, donde algunas grandes estrellas pasan sus vacaciones, nos acercamos a Cannes.

Cannes cuenta con las tiendas más exclusivas, yates inmensos, los más lujosos hoteles del mundo… La ciudad parece un destino sólo para los bolsillos más pudientes, pero también hay hueco para otro tipo de turistas, que no lucen ropas carísimas, ni últimos modelos, turistas que también pasean por su playa, que recooren los pequeños callejones de la parte más antigua de la ciudad.

Además de lo mundialmente conocido, el paseo de la playa, mundialmente conocida como La Croisette, de las tiendas más lujosas, de sus distotecas y, como no, de su festival de cine, Cannes tiene otros atractivos: unas vistas maravillosas desde la zona alta de la ciudad, donde se encuentra el Musée de La Castre y la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, una parte más antigua de calles adoquinadas con pequeñas tiendas con mucho encanto y un tiempo maravilloso en los meses de verano.

Lo único negativo, en mi caso, fue que mi estancia fue corta, ya que me quedé con las ganas de visitar algunos pueblos de la costa azul, aun así Cannes sólo mereció la pena. Os invito a que la conozcais.

Ciudades

Por el país de los patos y las trufas

Existen pueblos que aún guardan el encanto de épocas pasadas, en los que cuando recorres tus calles vuelves casi al momento en el que nació. Uno de esos lugares es Sarlat, en la región francesa de Dordoña, en el Perigord Negro, un pueblo perfecto para estar si quieres descansar y visitar lo hermosos castillos de la zona, de los que hablaré en otra ocasión.

Sarlat la Caneda, bien merece una mañana de sábado, cuando está cubierta de puestos ambulantes del mercado semanal, y a poder ser un día de primavera u otoño para disfrutar de una temperatura agradable y un paisaje cubierto de flores.

Lo mejor que se puede hacer cuando visitas Sarlat es perderte por sus calles y dejarte asombrar por las maravillosas casas de piedra que se mantienen en muy buenas condiciones. Recorre todos los callejones que te encuentres porque seguro que allí están los más bellos secretos del lugar. Fijate en las sus puertas, ventanas, en sus tejados…

Si visitas Sarlat no puedes dejar de pedir un plato de foie y si te quieres dar un capricho aún mayor, un poco de trufa. ¡Lo disfrutarás!

Espacios Naturales

Kakueta, un paseo entre piedras

Hace unas pocas semanas por fin conocí las gargantas de Kakueta. Hacía ya tiempo que tenía ganas de visitarlo y como el tiempo acompañó, allí que me fui con mis playeras, la cámara, agua y algo de comer.

Aunque es un lugar bastante seguro lo primero que te encuentras cuando llegas es este puesto, para evitar problemas.

No sé porque, pero siempre que voy a visitar algún lugar como este, lo primero que me suelo encontrar siempre son un par de cuestas que me desaniman un poco. Y eso ocurrió, 2 ó 3 pendientes de acceso al desfiladero y a partir de ahí verde y más verde, rodeado de piedra caliza. Por el camino te acompaña el sonido del río Uhaitza y te dejas sorprender por una cascada que aparece de repente y que no sabes de donde viene.

En apenas 2 kilómetros llegas al final del recorrido a las grutas de Kakueta, una pequeña cueva escavada en piedra en la que cuya piedra se han creado formas curiosas.

El paseo me encanto, la pena fue que el tiempo no nos acompañó todo el día y me quede sin ver otra de los atractivos de la zona, el puente de Oltzarte. Pero estoy segura que en breve lo iré a ver y os lo contaré.